Vi taparse la luna y comprendí que todos tenemos un momento de oscuridad, pero que aun así no perdemos nuestra belleza. Que todos nos ven como aparentamos ser pero que para ver de que estamos realmente hechos hay que usar un lente diferente, así como use el de la cámara para ver el verdadero color de la luna, no era oscura como aparentaba ser, era un rojo anaranjado, encendida por dentro. Quizás así somos todos, solo que nos vemos solo las apariencias y no nos vemos de otra manera. Quizás la luna al rato deje de estar oscura y mañana deje de tener ese brillo, pero siempre sera esa luna que estuvo ardiendo una noche, y que me hizo entender una vez mas, que no todo es como aparenta ser, y que pase lo que pase en el día, al atardecer cuando se oculte el sol, ella saldrá nuevamente, sin importar que estaré pensando yo.

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